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19 de octubre de 202619 oct4 min de lectura

Argentina 1.5 en la 2° Semana del Clima Rosario 2026

Del 14 al 16 de octubre de 2026 se realizó la 2° Semana del Clima Rosario, un espacio de encuentro entre organizaciones de la sociedad civil, especialistas, instituciones y actores comprometidos con la acción climática. El evento fue organizado por la Municipalidad de Rosario y la Fundación Nueva Generación Argentina (FNGA). En este marco, Argentina 1.5 participó de dos actividades orientadas a promover una transición energética justa y fortalecer la implementación de la Meta Global de Adaptación (GGA, por sus siglas en inglés), de cara a la COP31 y al segundo Balance Mundial (GST2) de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático.

El 14 de octubre, Argentina 1.5 organizó el taller Prosperidad sin fósiles: de la geopolítica global a la transición energética justa, junto con facilitadoras de la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN) y Consciente Colectivo.

Durante la actividad, se presentó el informe técnico de la Fundación “Navigating the Just Energy Transition in Latin America towards GST2” y se propició un intercambio sobre recomendaciones de política pública en los planos nacional, regional e internacional, con el objetivo de identificar oportunidades para fortalecer la cooperación, sostener la ambición climática y promover una transición energética compatible con el bienestar social.

En el plano nacional, se destacó la necesidad de abordar la brecha fiscal mediante estrategias graduales de sustitución de subsidios a los hidrocarburos y la reorientación de recursos hacia energías renovables conectadas a la red, electrificación rural descentralizada y fondos sociales para combatir la pobreza energética. También se planteó la importancia de redefinir la soberanía energética a partir de la autonomía tecnológica, la democratización del sistema y la generación comunitaria y distribuida, así como de promover alianzas subnacionales e internacionales que permitan escalar experiencias exitosas y sostenerlas frente a los cambios de los ciclos electorales.

En el plano regional, se subrayó la oportunidad de construir una narrativa afirmativa de prosperidad sin fósiles que vincule el abandono progresivo de los combustibles fósiles con la estabilidad macroeconómica, la soberanía y el bienestar. En este sentido, las próximas COP31 y COP32 representan espacios estratégicos para fortalecer la coordinación y consolidar posiciones comunes antes de la fase política del segundo Balance Mundial (GST2).

En el plano internacional, se propuso incorporar indicadores de transición energética justa (TEJ) y prosperidad sin fósiles (PSF) en los Informes Bienales de Transparencia (BTR), incluyendo variables cualitativas y cuantitativas sobre reconversión laboral, equidad de género, acceso a la energía e impactos socioambientales. También se planteó la necesidad de avanzar hacia una posición coordinada que integre el abandono de los combustibles fósiles, el financiamiento como medio de implementación y la transición y la adaptación justas.

El intercambio permitió poner en diálogo los desafíos de la transición energética en América Latina con las oportunidades de cooperación regional y de incidencia en los procesos multilaterales, destacando la importancia de construir respuestas que integren la transformación productiva, la justicia social y la acción climática.

Por otro lado, el 15 de octubre, Pilar Bueno, directora ejecutiva de Argentina 1.5, brindó una charla titulada Camino a la COP31. Meta Global de Adaptación: cómo hacer que las voces locales lleguen al segundo Balance Mundial.

La presentación abordó el desafío de conectar las experiencias, necesidades y prioridades de los territorios con los procesos internacionales de evaluación de la acción climática. En particular, destacó la importancia de fortalecer los mecanismos de producción de información, participación y articulación institucional para que los avances y las necesidades de adaptación puedan reflejarse en las políticas nacionales y en los reportes presentados ante la Convención.

En este proceso, la participación de múltiples actores resulta fundamental para construir una evaluación de la adaptación que incorpore tanto la evidencia científica como los conocimientos y las experiencias de las comunidades.

Entre las principales contribuciones posibles se identificaron:

Gobiernos locales y subnacionales: producir y sistematizar datos sobre riesgos y vulnerabilidades territoriales, vincularlos con planes locales y provinciales, participar en el testeo de indicadores y metodologías y promover su incorporación en instrumentos de reporte, como los BTR, las Comunicaciones sobre Adaptación (AdComs) y los Planes Nacionales de Adaptación (NAP).

Academia y centros de investigación: construir líneas de base y series de datos, contribuir al testeo y la validación de metodologías, identificar vacíos de información y fortalecer capacidades a lo largo de todo el ciclo de las políticas públicas de adaptación.

Sociedad civil y organizaciones de base: aportar conocimiento territorial y experiencias de ciencia ciudadana, realizar seguimiento independiente de las políticas y participar activamente en los espacios de gobernanza climática.

Comunidades, pueblos indígenas, mujeres y juventudes: contribuir con conocimientos tradicionales y locales sobre los riesgos climáticos y las estrategias de respuesta, además de participar en el diseño, la implementación y el monitoreo de las medidas de adaptación.

Sector privado, productivo y financiero: compartir información sobre impactos climáticos, pérdidas y resiliencia de infraestructuras, servicios y cadenas productivas, así como contribuir a movilizar inversiones y financiamiento para la adaptación.

La charla puso de relieve que fortalecer la Meta Global de Adaptación (GGA) requiere no solo mejorar los indicadores y los sistemas de información, sino también garantizar que las prioridades territoriales puedan incidir en el diseño, la implementación y la evaluación de las políticas climáticas.

De cara a la COP31 y al segundo Balance Mundial, avanzar en esta articulación representa una oportunidad para reducir la distancia entre los compromisos internacionales y las realidades locales, promoviendo políticas de adaptación más pertinentes, inclusivas y efectivas.

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