Argentina 1.5 participó de la Semana del Clima de Bakú, Azerbaiyán, la cual se llevó a cabo del 7 al 11 de septiembre de 2026. Fue un espacio clave para el intercambio internacional sobre la implementación de la agenda climática.
Durante la semana, Argentina 1.5 participó del segundo taller de la Hoja de Ruta de Bakú para la Adaptación (BAR), realizado los días 7 y 8 de septiembre en el Baku Convention Centre. El BAR fue lanzado en 2024, en la COP29/CMA6 en Bakú; mientras que la COP30/CMA7 en Belém, definió las modalidades de su primera fase 2026–2028. Esta se orienta a la implementación inicial de las actividades previstas en BAR, que se estructuran en torno a cuatro ejes: promover respuestas de adaptación adecuadas frente a los distintos niveles de calentamiento dentro del objetivo de temperatura del Acuerdo de París; fortalecer la implementación de las metas del Objetivo Global de Adaptación establecidas en el UAE Framework; favorecer el intercambio de conocimientos, experiencias e información; y garantizar el acceso a medios de implementación adecuados, previsibles y accesibles, incluyendo financiamiento, transferencia de tecnología y desarrollo de capacidades
En este contexto, luego del primer taller llevado a cabo durante la sesión número 64 de los órganos subsidiarios, en Bonn el segundo taller se enfocó en las etapas del ciclo de política de adaptación. Por ello, se tuvieron distintas discusiones que abordaron el análisis de vulnerabilidades, riesgos e impactos; la planificación, la implementación, el monitoreo, evaluación y aprendizaje (MEL). Por su parte, el acceso acceso a medios de implementación y factores habilitantes, fue otro aspecto transversal de la conversación.
En este evento, representantes de distintos países, organismos internacionales y de la sociedad civil compartieron experiencias y aprendizajes vinculados con las cuatro metas del ciclo de política de Marco, y además, sobre el testeo de los Indicadores de Adaptación de Belém (BAIs). Los 59 BAIs fueron adoptados en la COP30 en 2025, como parte del Marco para medir los avances hacia las metas.
El intercambio permitió poner en diálogo las dimensiones globales del GGA con las experiencias concretas de implementación a nivel nacional y subnacional, identificando desafíos y oportunidades para que los indicadores puedan contribuir efectivamente a los procesos de planificación, implementación y seguimiento de las políticas de adaptación.
Para Argentina 1.5, la participación en este espacio permitió contribuir desde una perspectiva latinoamericana a una conversación que resulta central para la evolución de la arquitectura global de adaptación: cómo pasar de la definición de metas e indicadores globales a herramientas que sean útiles para orientar políticas públicas, evaluar avances y fortalecer la acción climática en los territorios.
Asimismo, la participación continuó con el Adaptation Forum 2026, organizado por el Comité de Adaptación de la CMNUCC los días 9 y 10 de septiembre. El Foro reunió a Partes y actores de la comunidad global de adaptación para intercambiar experiencias, soluciones prácticas y nuevas aproximaciones orientadas a acelerar la implementación del GGA.
Bajo el lema “Scaling adaptation action towards achieving the global goal on adaptation: partnerships, innovation and practical implementation solutions for climate resilience”, el Foro abordó el estado actual de la acción en adaptación, soluciones prácticas, alianzas y nuevas fronteras de innovación, buscando fortalecer la implementación del Marco UAE.
La participación de Argentina 1.5 en ambos espacios permitió fortalecer vínculos con actores de distintas regiones, así como contribuir al intercambio de conocimientos y la comprensión de los desafíos que plantea la implementación del GGA, su Marco y los BAIs en los diferentes contextos nacionales.
En un momento clave para la agenda internacional de adaptación —en particular la definición de la composición, las modalidades y los resultados de la Fuerza de Trabajo de la Visión Belém–Addis sobre Adaptación y los preparativos para el inicio del segundo Balance Mundial—, estos espacios resultan fundamentales para asegurar que la evaluación del progreso global se encuentre conectada con las experiencias y necesidades de los países y territorios.

