América Latina enfrenta un escenario de fuertes contradicciones. Mientras la región busca avanzar hacia la descarbonización, aumentar su resiliencia y contribuir al cumplimiento del límite de 1,5 °C del Acuerdo de París, también se consolida como una nueva frontera para la expansión de los hidrocarburos.
En una nota publicada en Infobae, María del Pilar Bueno Rubial, directora ejecutiva de Fundación Argentina 1.5, y María Noel Dussort, Coordinadora del Área de Mitigación y Transición Energética de la Fundación, analizan estas tensiones y plantean una pregunta central: ¿puede América Latina construir una posición regional capaz de incidir colectivamente en la transición energética y en el segundo Balance Mundial (GST2)?
El artículo parte de una realidad que atraviesa a la región: los países latinoamericanos cuentan con agendas, capacidades y recursos estratégicos diferentes, pero enfrentan desafíos comunes. La expansión de Vaca Muerta en Argentina, los proyectos de exploración petrolera en Brasil, la expansión de infraestructura gasífera en México y los debates sobre política energética y climática en otros países muestran que la transición energética está lejos de ser un proceso lineal.
A estas tensiones se suma una dimensión estructural: la necesidad de conciliar soberanía energética, desarrollo económico, seguridad energética, financiamiento climático y ambición climática en un contexto geopolítico cada vez más complejo.
Frente a este escenario, la nota propone cinco líneas de acción para fortalecer una transición energética justa en América Latina. Te invitamos a leerla.

