El 26 de agosto, un colapso de origen glaciar desencadenó una inundación de enorme magnitud en Nepal, afectando comunidades, infraestructura y proyectos hidroeléctricos en distintas zonas del país. El evento dejó cientos de víctimas y miles de personas desaparecidas, y generó una extensa operación de búsqueda y recuperación.
Frente a esta situación, Nepal solicitó una respuesta del Fondo para Responder a Pérdidas y Daños (FRLD). Desde Fundación Argentina 1.5 apoyamos este pedido, entendiendo que el Fondo fue creado para contribuir a responder a las pérdidas y daños asociados a los impactos del cambio climático que enfrentan los países en desarrollo. El propio sistema de Naciones Unidas ha señalado que este desastre evidencia la creciente vulnerabilidad de las comunidades de la región del Hindu Kush Himalaya frente a un clima en transformación.
El caso de Nepal vuelve a poner en el centro una pregunta fundamental: ¿cómo garantizar que el financiamiento para pérdidas y daños llegue de manera oportuna a los países y comunidades que lo necesitan? La discusión es especialmente relevante para América Latina y el Caribe, donde los impactos climáticos también generan pérdidas y daños crecientes, mientras persisten desafíos para acceder al financiamiento internacional.
Fortalecer la arquitectura financiera climática implica avanzar hacia mecanismos capaces de responder de manera efectiva, equitativa y oportuna frente a estos impactos. El pedido de Nepal constituye una nueva oportunidad para discutir cómo hacer operativo el compromiso internacional de responder a las pérdidas y daños.

